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La elección de un trípode para mejorar la calidad de tus fotografías y tu habilidad con las diferentes variables que influyen en una buena foto, puede parecer, a priori, sencilla. Pero, una vez te decides a investigar un poco sobre los diferentes tipos de trípodes, te das cuenta de que la compra no es en absoluto tan fácil como parecía.Existen multitud de variables que influyen en la elección del mejor trípode para ti: desde los diferentes elementos que lo conforman, hasta las distintas marcas, pasando por los varios tipos de trípodes que hay en el mercado. En esta ocasión, vamos a limitarnos a hablar de los tres tipos de trípodes más comunes.

Tres tipos de trípodes, cada uno con una finalidad. En primer lugar, tenemos que tener en cuenta los minitrípodes. Este tipo de trípode es de un tamaño reducido, no superando el medio metro de altura. Como puedes suponer, debido a su tamaño (y a que, dependiendo de la cámara, es bastante endeble), este tipo de trípode está recomendado para cámaras compactas.

Si cuentas con una semicompacta, dependiendo del modelo, también puede servirte, pero, por lo general, no es recomendable. Por supuesto, si es peligroso utilizar este trípode con una semicompacta, puedes imaginar lo peligroso que puede llegar a ser con una cámara réflex. Este tipo de trípode, está orientado a las cámaras compactas, y utilizarlo con otro tipo de cámara implica correr el riesgo de que se desestabilice y tu equipo sufra daños.

Por último, cabe destacar que tampoco cuenta con la “burbuja” que indica si está correctamente equilibrado, por lo que no tendrás la seguridad de que el encuadre sea óptimo.

Por otro lado, podemos encontrar a los trípodes profesionales, que, como es de suponer, son, a menudo, la mejor opción. La altura de este tipo de trípode puede variar, pero, por lo general, alcanzan 1.70 metros sin demasiado problema. Si te decides a realizar esta compra, deberías asegurarte de que, cuanto menos, alcance dicha altura.

Otro punto a tener en cuenta al adquirir un trípode estándar, es el material en el que está fabricado, ya que tendrás que transportarlo continuamente, y si no es ligero, puede llegar a ser molesto y pesado. Por último, cuenta con algunas ventajas adicionales respecto a los minitrípodes, como la “burbuja” que indica si está equilibrado o no, y las rótulas, que te permiten manipular vertical y horizontalmente la cámara.

En tercer y último lugar, y aunque no es un trípode, podemos valorar la idea de adquirir un monopie. En resumidas cuentas, un monopie acaba resultando un gasto inútil en la mayoría de ocasiones, puesto que lo único que consigues con él es un poco más de alcance. Sin embargo, la estabilidad sigue dependiendo del pulso del fotógrafo, por lo que en muchas ocasiones no será útil.

En el único campo en el que le encuentro un valor añadido, es en el del periodismo (especialmente en el freelance), donde puedes cubrir una determinada noticia y grabarte a ti mismo con una cierta calidad hasta en los momentos más convulsos.

Para el resto de los mortales, no es un accesorio demasiado interesante.

Como se puede observar, los distintos tipos de trípodes que hay en el mercado ponen en una situación de decisión difícil para varios fotógrafos, especialmente si son noveles. Por lo general, los tipos de trípodes más recomendables son los profesionales, pero aquél que no piensa dedicarse a la fotografía de forma seria, puede considerarlo un gasto excesivo. En cualquier caso, es el que mejor resultados da, y desde aquí no podemos más que recomendarlo por encima de los otros dos.

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